Se que no puedo evitarlo, pero es que la ola de nuevos grupos que se añaden al movimiento del distorsionado Sludge, y que si ya lo mezclan con diferentes estilos como el arollante Doom o el stoner, intentando seguir la estela de esos grupos que abanderan esta corriente como mis queridos Mastodon o High on Fire, me encanta. Aunque si a alguien me tienen que recordar estos Hark son a esos Baroness de sus primeros discos que tanto he mamado. Buen álbum debut de unos músicos salidos de las extrañas tierras para este tipo de sonidos como es Gales. Con ya experiencia en la industria musical a las espaldas y con la que han sabido rodearse más que bien para una gran producción en este disco.
No puedo empezar sin dejar de comentar la portada del disco, que ya me incitó a devorar el disco desde el primer momento, y que me da otro argumento para destacar el parecido con Baroness, ya que la portada también ha sido creada por el propio cantante de los galeses.
"Palendromeda" empieza a sonar, y nos queda claro que el desfile de riffs densos y que nos dejen sin aliento van a ser la tónica habitual dentro del plástico. Buen tema para abrir el disco, donde ya esa voz desde el estomago sale a pasear y con toda su rabia y sentimiento me deja con muchas ganas de descubir el resto. Una de las mejores cosas es que las canciones no están todas cortadas por el mismo patrón, con lo que nos dejan ver diferentes influencias y estilos, aun que todas tengan la misma idea de crear atmósferas densas. Así nos encontramos cortes más propios del Doom como "Sins On Sleeves" uno de los temas que más me han gustado, donde solo puedes intentar aguantar los duros golpes del instrumental durante los siete minutos que duran, y donde destaca ese bajo brutal.
Nos encontramos también con "Mythopoia" canción que ya había sido presentada dos años antes de este disco, más marcada y accesible donde la batería es una pura tormenta sin control. Aun que para frenético y diferenciada del resto de canciones estaría la genial "Breathe and Run" con unas guitarras con aroma de rock en ciertas partes. Tal vez una canción más arriesgada con más toques de pogressive sería "All Wretch No Vomit" donde se ve un poco más de brillo en el instrumental, aun que con la marca de la casa, de seguir siendo una apisonadora que hará retumbar todas las paredes de tu casa.
Pero si hay que quitarse el sombrero en alguna parte, eso sería en el cierre con la mastodontica "Clear light of..." con sus casi once minutos, que por lo menos a mi se me pasan volando, y donde se puede ver un poco la mezcla de todo lo que nos ofrecen y saben hacer estos galeses.
Que el Sludge corra por las venas y nos sigan saliendo grupazos con discos así. Muy recomendados y a la espera de que nos vuelvan a sorprender.
Si hay un movimiento que me tiene enamorado, y para darse cuenta de ellos solo hay que ver algunas de las reseñas antiguas de esta humilde abadía, es la pegada de Sludge que se hace en América y muy concretamente por la zona de Savannah. Donde comandados por Mastodon, pero de donde han salido increíbles grupos como Baroness, Black Tusk de los que ya hablaremos proximamente, y estos imprescindibles Kylesa, que aun que este no es su disco más agresivo, para mi gusto es donde juntan todas sus esencias, con toques del punk y la psicodelia que usan y que tanto nos gusta. Hay que prepararse para estos laberintos sonoros que construirán ante nuestras narices y de los que la adicción hará que nos sea muy difícil salir de allí.
Poco a poco, mientras iban avanzando en sus discos, el sonido y la producción mejoraba a grandes pasos. La esencia de su música se pulía y vaya maravilla que nos encontramos en este disco. Donde los juegos enredados de las dos guitarras, y el uso que les caracteriza de tener dos baterías, y como no también dos voces, la dulce voz femenina y su antónima, la agónica voz masculina. Con su filosofía clara, de temas cortos y pegadizos que te golpean y se te pegan a la piel. Donde las melodías y ritmos con ese aroma a rock de bar, ambientes cargados y el amor puro de tocar en directo, lo cual tiene que ser una puta gozada.
Y es que solo me hizo falta oír el primer tema "Tired Climb", para saber que me escucharía todo el disco. Con ese cambio de calma a una estampida de rinocerontes. Un disco en el que las canciones parecen sencillas y directas, pero que solo hay que fijarse un poco para ver la cantidad de trabajo y detalles que se esconden en ellas, sino mira "Drop Out" o "Distance Closing in".
Y es que me dejo hipnotizar por la voz de Laura en "To Forget", o perderme entre las redes de las guitarras de "Cheating Synergy", cerrar los ojos y disfrutar, de las que más me gustaron de primeras. Cortes más Punk y sucios como "Back and Forth", hasta perlas como la instrumentación de en medio de "Crowded Road", que si se tubiera que definir con una palabra, sería ¿exótica?, mejor que cada uno lo descubra por si mismo.
Pero sin duda, si hay una canción que más me ha gustado es la que le da nombre al disco, "Spiral Shadow", donde se junta y se siente perfectamente el más puro Kylesa, distorsión y psicodelía. Cierran el disco muy bien, con algo más personal e intimista "Dust", que trae la calma al ambiente hasta que llega el silencio.
Muy buen movimiento el que hay de Sludge en América, y del que Kylesa tiene mucho que ver. Música directa, pegadiza y trallera, yo la verdad es que no puedo pedir nada más. Espero que os guste la mitad de lo que a mi.
Estos suecos son únicos. Acostumbrándonos a discazo tras discazo, a lo mejor. Pero este "Salvation" es el más especial para mí. Donde los 8 músicos, se juntan y nos regalan una obra perfecta, la palabra sería, minimalista. Mil pequeños detalles, calma, tranquilidad, pero a la vez rabia que se contiene y se saca de una forma tan bella. Es "Cult Of Luna" ansiando la perfección, que jamás quieres encontrar.
Un disco de bastante duración, con canciones largas, y muchos pasajes instrumentales ideales para reflexionar, buscar y sentir. Lento, potente, delicado, agresivo, rudo o emotivo. Un disco que va evolucionando, va variando su forma, donde la voz es rasgada y gutural, siempre ligadas por sus distorsionadas guitarras y su fuerte batería. Pero también hay momentos para leves pianos que alumbran, y las percusiones nos alegran.
No es un disco de fácil escucha, pero sin duda, al paciente y curtido en músicas más extremas, tendrá un gran regalo. No cansa, aun siendo largo y lento, aun no buscando la popularidad, solo transmite emociones, genial. Todas son buenas canciones que se van sucediendo, "Echoes" y su comienzo tranquilo y su transformación en todo lo contrario con la entrada de la voz. "Leave Me Here", puede ser la mejor del disco, con sus 7 minutos de autentica maravilla, que no se debería perder nadie.
"Waiting For You", con sus toques progresivos, una guitarra juguetona y brillante, un platillo que viene y va, tantas cosas en las que prestar atención y acabar en una descarga de energía, llevándose todo a su alrededor. "White Cell" o "Crossing Over", donde vemos la luz y la oscuridad. O "Into the Beyond" canción de 11 minutos que cierra el disco con un broche de oro, donde se ve perfectamente, la evolución de todo lo que pasa en el disco. Todos los temas, son increíbles y diferentes.
Dejate meter en el mundo de "Cult Of Luna", donde en este o cualquiera de sus discos, descubrirás mis esencias que recomiendo vivir y escuchar. No hay mejor manera de contarte este disco, que dejandote que lo descubras por ti mismo.
Estos chicos de Madrid están consiguiendo en el panorama nacional, e incluso Europeo unas hazañas que a priori son muy complicadas de conseguir. Triunfar en la música sin cantante. "Toundra" es un grupo completamente instrumental que dejará alucinados a más de uno con la cantidad de sensaciones y emociones que lanza en todas direcciones su música. Si una palabra tuviera que definir este "III" sería: Cohesión.
La verdad es que meterme en el universo que crea este disco una vez más, porque siempre hay una siguiente vez, y comentar el viaje sonoro es uno de los retos que más me apetecía hacer en este blog, así que vamos a ello.
"Ara Caeli" es la canción que abre el disco, con un inicio suave, por el que empezamos a caminar y el viento nos empuja hacia adelantante con la entrada de todos los instrumentos que se mueven entre ellos a la perfección, tremendo trabajo a las guitarras. Unos nubarrones empiezan a encapotar el cielo lentamente, mientras el sonido se hace más contundente comandado por la batería. Aunque no le damos importancia y seguimos nuestro camino, por donde aun se cuelan los últimos rayos del sol entre las nubes. Pero sin más miramiento y sin nosotros esperarlo, empieza a llover a cantaros, las guitarras son más rápidas con unas melodías simplemente geniales que crean una tensión en el ambiente, el bajo marca el pulso y solo pensamos en encontrar un lugar donde refugiarnos, ya que la tralla y la lluvia no parece que vayan a cesar.
"Cielo Negro" con el sonido de la lluvia en nuestros oídos, algún trueno y como marca el título de la canción, un cielo oscuro sobre nosotros. La batería comienza a sonar y se van anexionando el resto de instrumentos del que el protagonista ahora es el bajo y un teclado que nos deja falsas esperanzas. Nosotros vagamos empapados y desorientados por los valles aterrados por la tormenta y los mil truenos que produce el golpeo de la batería con tanta furia. Corremos ya sin saber hacia donde, mientras la guitarra final de la canción nos muestra un refugio donde descansar. ¿Salvados?
"Requiem" el canto de los pajaros después de la tormenta, una guitarra acústica que nos da un poco de calor en el cuerpo, lo necesitamos ya que estamos calados hasta los huesos, se empieza a ver el sol que ilumina poco a poco el paisaje. Podemos respirar otra vez, después de semejante carrera que nos hemos pegado a ritmo los instrumentos de cuerda que aparecen en la melodía y con una calmada batería que ya no es nuestra enemiga como antes en la tempestad. El arco iris sale, la intensidad de las melodías casi épicas se fusionan entre ellas y hace que el sol nos ilumine la cara. ¿Por esta sensación empezamos el paseo?.
"Marte" empieza sin esperar ni dar respiro a nadie, no nos espera una noche tranquila, el vaho aparece cada vez que respiramos, y las estrellas brillan en la oscuridad, nos hemos desviado bastante del camino por la tormenta, y no sabemos que camino tomar, mientras las guitarras nos remarcan la confusión. La rudeza de la batería nos agobia y es que no podemos quedarnos aquí. Aparecen instrumentos de viento que nos hacen mirar hacia arriba, nos orientaremos con las estrellas.
"Lilim" parece que sabemos la dirección que seguir, aun que siempre hay cierta duda, la melodía va siendo cada vez más fuerte y poderosa. Remarco otra vez el genial trabajo de las guitarras en todo el disco. Ahora estamos en mitad de un bosque, ¿como hemos llegado aquí?, la luna se ve de vez en cuando entre las ramas de los árboles, se respira tranquilidad, aun que la música nos recuerda que no podemos detenernos, hay que seguir avanzando y encontrar el camino. Y sin darnos cuenta, estamos corriendo, estamos llenos de energía y fuerza, sonreímos y reímos en mitad de la noche. Tenemos que conseguir acabar la ruta.
"Espírita" y ya queda poco, última canción, con un comienzo intenso, que se transforma en un pasaje ambiental con toques psicodélicos que nos rodea, donde cada instrumento va a lo suyo y sin embargo todo a la vez. Recordamos experiencias pasadas, en el horizonte vemos nuestro destino, una emoción nos invade, mientras el bajo dirige. Hemos llegado, conseguimos finalizar el viaje y el sol aparece en el horizonte.
Disco genial de "Toundra" donde los instrumentos se van intercambiando el protagonismo y los papeles, 40 minutos de emociones que no cansa en ningún segundo, haciendo que no se eche en falta ninguna voz para este maduro proyecto. Este ha sido mi viaje, que cada uno descubra el suyo. Dejo el disco entero.
¿Disco debut?, pues menuda manera tienen estos canadienses de empezar su discografía. Porque este "Heart of Oak" es un discazo de principio a fin. Lo descubrí hace ya un año cuando salio y está en mi lista de reproducción desde entonces, y es que un grupo que recibe una influencia clara del sonido de "Mastodon" pero con muchos toques Death al más puro "Opeth" como no me iba a caer de la silla al descubrirlos.
Lo que nos vamos a encontrar es un disco con mil detalles en los que fijarse y el cual es muy difícil de desglosar, yo sin duda recomiendo que os tiréis de cabeza a escucharlo, ¡pero ya! y los descubráis vosotros. Desde el primer tema "Raise the sun" ya vemos que nos vamos a encontrar un tema denso con ese sludge y una voz limpia que recuerda mucho a "Mastodon", pero con la magia de que no suenan a ellos porque cuando menos te lo esperas te metes en pasajes death e incluso Black como el inicio de "Faith and Oath" para pasar a un tempo lento típico Stoner y otra vez a la carga. Vamos un sin fin de influencias que nos encontramos en el disco.
Pero la mayor genialidad de estos canadienses es que esas estructuras de canciones y toques progressives, te lo dan de una manera tan directa, que no te das cuenta, sino lo piensas, de la cantidad de cosas que están tocando. ¡Ahi la magia de Anciients!.
La verdad es que todos los cortes son geniales, cada uno con su toque, pero si me tengo que quedar con uno elegiría "The longest river" la canción más larga del disco y la que más disfruto con un estribillo que siempre se me mete en la cabeza y no sale nunca. Aun que creo que si hay un tema con el que engancharse y quedarse a escuchar el resto sería "Giants" y es que todos los instrumentos se ligan aquí a la perfección.
Aun que cuando piensas que si, estaba bien, pero he exagerado, le falta algo para de verdad decir, ¡que disco!, llegas a "For Lisa", tema instrumental que cierra el disco, y que te envuelve en un rock progresivo del que se hacia antes, con un buen gusto y una calidad, que te deja una sensación de... vale, ahora si, ahora si que se puede acabar el disco que ya lo volveré escuchar. Muy recomendable este último tema, porque es una obra maestra.
Así que no hay ninguna excusa para no escucharlo, o al menos intentarlo, porque merece la pena. Pura mezcla de sonidos todo ligado con buena calidad y saber hacer, y no olvidar que es disco debut. Espero que alguien que lo escuche se muera de ganas como yo de ver que nos sacan estos canadienses en su próximo disco.
Hoy nos toca Baroness, y su segundo disco, "Blue Record", para mi el mejor de su corta pero intensa discografía. Sin duda la cualidad principal que tienen estos americanos de Georgia, es su claridad para hacer las cosas y la tremenda personalidad que tienen.
Lo primero que ves ya de entrada, es la portada del disco, en la que ya te das cuenta de que no es un disco más, una portada bien trabajada en la que el artista es el propio cantante del grupo, John Baizley. También encargado de hacer carátulas para otros grupos como la de Kvelertak, del que ya hablamos en la anterior reseña.
Un disco lleno de pasajes atmosféricos en los que prestar mucha atención y dejarse llevar, donde consiguen expresarse un montón de ideas y sensaciones con unos punteos de guitarras muy claros acompañadas a la perfección del resto de instrumentos, para acabar siempre en la garra y el riff intenso y machacón, una tremenda voz sucia y característica que parece un instrumento más y esa batería haciendo temblar todo a su paso.
Y es que este Blue record, esta lleno de momentos álgidos con un montón de canciones llenas de energía e intensidad, como "Jake leg", "Swollen and halo", A Horse Called Golgotha" o "War, Wisdom and Rhyme". Una de las cosas que mas me gusta de este álbum es el que hayan canciones cortas en acustico y casi instrumental que van perfectamente ligadas a las canciones con mas intensidad. Como una manera de ir abriendo boca a lo que viene después.
Otra de las perlas en la que fijarse es en ese solo con tanta influencia de Brian may del segundo corte "The Sweetest curse" y las letas del disco que hablan de guerras, reyes, aventuras y espadas.
En resumen, un disco con muchas texturas y detalles por los que perderse a la par que intensidad y rabia. Perfecto para los que busquen sonidos diferentes, que mejor manera que descubrir a Baroness y este discazo.
Bueno, pues esta es mi primera reseña que hago de un disco. Y que mejor que con Mastodon, para mí uno de los mejores grupos que han salido en la década de los 2000 y sin duda uno de mis grupos preferidos.
Estos incombustibles norteamericanos de Atlanta que sacan su sexto disco de estudio. Y que nos tienen acostumbrados a clásico tras clásico.
¿Sludge/progressive?, bueno por poner algo, porque si algo ha caracterizado a Mastodon, es que suenan a Mastodon y punto. Han creado su propio sonido que ha evolucionado desde la brutalidad y los gruñidos que te dejaban sin aliento de sus dos primeros discos, a cada vez buscando más melodías y más toques progressive en los siguientes...
Y nos metemos ya en el disco que me voy por las nubes...
Lo primero en lo que nos fijamos es en una carátula psicodélica y colorida que te quedas mirando intentando ver que carajo es ese bicho y sin tener ni idea de lo que te vas a encontrar al escucharlo.
En las reseñas no me voy a dedicar a ir analizando canción por canción, sino marcando puntos que me gusta y que quiero destacar y que sea el oyente el que descubra el disco.
Bueno, el disco es directo, canciones de 5 minutos excepto el último corte de casi 8 y marcado por los riffs de guitarra, con mucho toque de sludge acompañado todo el rato por la batería de Brann Dailor, sin duda uno de los mejores baterías en la actualidad, que hace destacar su ritmo progresivo por encima de todo.
Estribillos muy pegadizos en las primeras canciones, "Tread lightly" y "High road", pero sin duda mi momento preferido del comienzo del disco, es la parte instrumental acabando en el solo de guitarra del segundo corte.
Otras joyitas del disco es "Asleep in the deep" con su juego de voces entre los miembros del grupo. O para mi la mejor canción del disco "Ember city" con la que no podrás evitar mover la cabeza,y que contiene sin duda el mejor solo de guitarra.
"Diamond in the witch house", es la última canción y la mas larga, y en la que se pueden ver mas toques progressives, buen tema para cerrar el álbum.
En resumen, un disco que sin duda es para escuchar más de una vez, diferente a sus anteriores discos, tal vez no a la altura de "Crack the Skye (2009)", pero también un discazo.
Si lo que buscas es algo diferente a la monotonía que hay en la actualidad, riffs de guitarras melódicos, una batería sin control y estribillos que se te meten en la mente y no podrás parar de tararear. Este es tu disco... sin duda para mi de lo mejor del 2014.