martes, 2 de junio de 2015

All That Remains- The Fall of Ideals (Melodic Death/ Metalcore)- 2006

Tras varios meses desde mi primera aportación, y varias broncas de Bielba, ¡he vuelto al blog! Esta vez he querido traeros uno de los álbumes que más ha marcado la evolución de mis gustos musicales como pocos han podido. Hará como unos 6 años, en pleno auge de la locura de Guitar Hero, un colega me retó a jugar una de las canciones más difíciles del juego, “Six” de All That Remains... no acerté ni una puñetera nota, pero esa canción me hizo abrir los ojos a todo un nuevo género desconocido para el joven y alocado Pimot de la época, el Metalcore. A partir de ahí, y tras escuchar la discografía de la banda más de lo que estoy dispuesto a admitir, fui descubriendo otras del género como Killswitch Engage, As I Lay Dying, Bullet For My Valentine o Trivium, que harían engordar enormemente mi, ya de por sí creciente, bagaje musical.


All That Remains se funda en el año 2000 como proyecto paralelo del entonces cantante de Shadows Fall, Phil Labonte, pero pasaría a ser su grupo principal poco después debido a la gran atención que fue atrayendo la banda. Con este tercer álbum, The Fall of Ideals, llegaron al clímax de popularidad, llegando a aparecer en el Top 100 de algunas listas de ventas. Además, su aparición en el juego Guitar Hero y en la Banda Sonora Original del film Saw III, les abrió las puertas a una mayor audiencia. Como digo, con este trabajo llegaron a un clímax que a día de hoy, tras otros 4 álbums (siendo el último de este mismo año), aún no han conseguido mantener ni igualar.

Este trabajo comienza de la mejor manera posible, el grito inicial de “This Calling” es una completa declaración de intenciones. Nos muestran rápidamente su capacidad para cambiar entre el aspecto más duro de su estilo propio y las partes melódicas, especialmente con los cambios de registro vocal del señor Labonte. Intercalan partes rápidas y pesadas con melodías de guitarra que ya quisieran otras bandas de la escena metalcore, y ésta es una característica que va a acompañar al resto del álbum.
Con “Not Alone” nos vamos hacia la parte melódica, sin perder dureza, con letras directas y que acompañan estupendamente a la parte instrumental en cada frase, con las guitarras al frente en un dúo muy bien coordinado. “It Dwells in Me” sigue en esta línea, con una vertiente mucho más sucia y distorsionada, donde la voz pasa un poco a segundo plano.

Seguidamente “We Stand” nos va llevando a través del estilo de ATR: variedad en la voz, variedad en las guitarras, distorsión y “limpios”; una perfecta antesala para una de las mejores canciones del CD. En “Whispers” todo es cambio, de dureza con distorsión a melódico, constante cambio, con un estribillo pegadizo y estrofas arrolladoras, ojalá fuera algo más larga... Con “The Weak Willed”, y más adelante también “Indictment”, nos encontramos con un muro de sonidos graves y agresivos, como si hubiera que compensar con los temas anteriores, pero vaya, no podían no meter una sección lenta y melódica.
Se podría decir que “Six” es la estrella junto con el tema inicial y es, en mi opinión, el motivo de la popularidad posterior de la banda. No adelantaré nada para que sintáis lo mismo que yo la primera vez que la escuché, abajo la tenéis, simplemente brillante. Tras la rápida y escueta “Become the Catalyst”, los ritmos entrecortados y rápidos riffs de “The Air That I Breathe” y “Empty Inside” nos llevan hacia un final agresivo y amenazante con “Indictment” como título.

All That Remains se muestran a su creciente público de entonces con este The Fall of Ideals, mostrándonos todas sus posibles facetas musicales, plasmadas a lo largo de los 11 temas, partiendo de los aspectos más limpios con una tendencia hacia los riffs rápidos y duros y siempre acompañados de los precisos cambios de voz del frontman. Nunca me cansaré de recomendarlo.



Autor reseña: Pimot.

domingo, 24 de mayo de 2015

The Blackwater Fever- The Depths (Blues/Rock)- 2013

Ya es oscuro allí fuera, bebiendo solo whisky en la barra de algún tugurio alejado de la mano de dios, donde el aire esta cargado al humo del tabaco, donde en la escena está ambientada con los ruidos de los demás parroquianos del lugar que juegan a los dardos y el billar. Esta y muchas más historias de perdedores, esa esencia de la música maldita del blues es lo que nos traen este trio australiano con su tercer disco "The Depths".



Y es que estos "The Blackwater Fever", apadrinados para nada más y nada menos que nos "Black Keys", nos traen su fórmula que les está funcionando tan bien, donde los cimientos son el Blues clásico aliñado con la psicodélia y esos sonidos que recuerdan tanto al grunge, aun que tan solo hay que escuchar esa voz aspera que recuerda a un tal Kurt Cobain.

Canciones oscuras, que entran te atrapan con tanta facilidad, de las que no quieres escapar. "When the Night Comes" es una buena muestra, elegida para abrir el disco. El disco tiene 14 temas, en las que nos encontramos verdaderas perlas. "Can't Help Yourself" donde la guitarra hace un papel perfecto cojiendo un papel protagonista, que se va turnando con el resto de instrumentos de los diferentes cortes. Donde nos van mostrando diferentes caras, "Don't Fuck with Joe" sería su faceta más canalla, donde esa voz alcanza su mejor momento, donde todo gira, donde no puedes evitar la sonrisa.

Canciones con personalidad que evolucionan, mientras van sonando, "Seven White Horses" otro de los temas destacados para mi gusto, que camina a su ritmo lento y contundente. El bajo hace un papel increíble durante todo el disco, dándole esa atmósfera más densa. Solo tienes que dejarte llevar por el single "Won't Cry over You" la canción perfecta, donde se juntan los olores del pasado con esa psicodélia que tanto nos encandila.

También hay espacio para temas instrumentales como "Rat Eyes" o "Tide Rider", en los que cerrar los ojos y moverte al son de las notas que se deslizan suavemente por el aire.

En resumen, un disco donde la experimentación nos da este regalo, donde la facilidad con la que transmiten es su mejor aliada. Donde hay que tener la mente abierta, y disfrutar. "The Depths" no tiene pérdida.


Autor reseña: Jorge Bielba.

viernes, 8 de mayo de 2015

Obsidian Kingdom- Manttis (Post Metal/ Black/ Progressive)- 2012

Si hay algo sabido, es que triunfar en la música es mucho más que complicado. Hacerte tu pequeño hueco, tu sello de identidad, tu toque que haga que te diferencien del resto y conseguir al fin transmitir con tu música mil sensaciones para el oyente. Pero si esta aventura ya suele ser complicada, más si encima lo tuyo es el Metal extremo alternativo en un país donde muy pocos saben de que estas hablando, ¡joder Mike! te puedes sentir muy jodido.

 Pero aquí viene un grupo como "Obsidiana Kingdom" con el objetivo de demostrarnos de que ellos lo conseguirían, y después de penurias, cambios de formación, faltas de dinero para mantener todo esto, lo lograron. Y madre mía si lo lograron con este disco que se sacaron, "Manttis" un disco conceptual de 14 pasajes que a más de uno se le hará la boca agua.


Cuando las influencias dispares se juntan encajando a la perfección, cuando la personalidad marca el camino, cuando diferentes tonos de negros y blancos aparecen en la paleta, cuando del horror, la ira o el dolor pueden pasar en un breve instante de tiempo a la calma, la dulzura o la intensidad, cuando disfrutar de un trabajo así es una obligación. Es lo que nos quieren mostrar los barceloneses en su "Mantiis".

Catorce canciones que son las pequeñas partes de una que formaría todo el disco, tan bien ligadas que no te das cuenta de cuando termina una y comienza la siguiente. Donde todo se va descubriendo poco a poco, las primeras atmósferas que crea la canción inicial "Not Yet Five" y que te deja esa sensación de que la tormenta se aproxima, con "Oncoming Dark" nos muestran su parte más calmada, con una voz limpia y cálida sobre una guitarra acústica, haciéndonos dar un paso más hacia esa metamorfosis que al menos yo siempre espero cuando lo estoy escuchando. Y que no se hace esperar pues ya empiezan los primeros ramalazos de tralla al final de esta canción y el inicio de "Through the Glass" que te va metiendo más en tensión, donde todo se va oscureciendo para que nos muestren su otra faceta, su monstruosidad en "Cinnamon Balls" donde el Black ya nos tiene rodeados y bien atados, con esa mezcla de progressive que les diferencia del resto.

Los diferentes matices, y momentos que van creando los instrumentos se van sucediendo y evolucionando, y casi sin que nos demos cuenta el disco se acaba y tienes que volverlo a empezar. Más partes de furia y rabia intercaladas con la tranquilidad de las partes suaves, donde todos tienen su papel e importancia, perfectmente claro en "Awake Until Dawn".

Grandes momentos a lo largo del disco, la colaboración del cantante de Foscor, pero si algo es digno de mentar, el punto clave que me acabo de enamorar de este disco, es el arriesgado momento de "Last of the Light", donde todo empieza sin control por todas partes, para ir sucedido por la delicadeza de una guitarra y un piano, pero entonces llega la genialidad, algo que nadie se esperaría en un disco de Post black, y es que el protagonismo de todo lo tenga una trompeta puesta en el lugar perfecto, y donde todo lo demás gira a su vera, para finalizar con el caos como en el inicio del tema. Perfecto.

Grandes bandas nacionales, que se atreven, que sacan sus frutos después de tanto esfuerzo y de los que nos dan ganas de más. No tiene perdida, Mantiis es algo que tienes que probar sin duda. ¿Te atreves con la evolución de una metamorfosis?.


Autor reseña: Jorge Bielba.

miércoles, 29 de abril de 2015

Hark- Crystalline (Sludge/ Doom/ progressive)- 2014

Se que no puedo evitarlo, pero es que la ola de nuevos grupos que se añaden al movimiento del distorsionado Sludge, y que si ya lo mezclan con diferentes estilos como el arollante Doom o el stoner, intentando seguir la estela de esos grupos que abanderan esta corriente como mis queridos Mastodon o High on Fire, me encanta. Aunque si a alguien me tienen que recordar estos Hark son a esos Baroness de sus primeros discos que tanto he mamado. Buen álbum debut de unos músicos salidos de las extrañas tierras para este tipo de sonidos como es Gales. Con ya experiencia en la industria musical a las espaldas y con la que han sabido rodearse más que bien para una gran producción en este disco.


No puedo empezar sin dejar de comentar la portada del disco, que ya me incitó a devorar el disco desde el primer momento, y que me da otro argumento para destacar el parecido con Baroness, ya que la portada también ha sido creada por el propio cantante de los galeses.

"Palendromeda" empieza a sonar, y nos queda claro que el desfile de riffs densos y que nos dejen sin aliento van a ser la tónica habitual dentro del plástico. Buen tema para abrir el disco, donde ya esa voz desde el estomago sale a pasear y con toda su rabia y sentimiento me deja con muchas ganas de descubir el resto. Una de las mejores cosas es que las canciones no están todas cortadas por el mismo patrón, con lo que nos dejan ver diferentes influencias y estilos, aun que todas tengan la misma idea de crear atmósferas densas. Así nos encontramos cortes más propios del Doom como "Sins On Sleeves" uno de los temas que más me han gustado, donde solo puedes intentar aguantar los duros golpes del instrumental durante los siete minutos que duran, y donde destaca ese bajo brutal.

Nos encontramos también con "Mythopoia" canción que ya había sido presentada dos años antes de este disco, más marcada y accesible donde la batería es una pura tormenta sin control. Aun que para frenético y diferenciada del resto de canciones estaría la genial "Breathe and Run" con unas guitarras con aroma de rock en ciertas partes. Tal vez una canción más arriesgada con más toques de pogressive sería "All Wretch No Vomit" donde se ve un poco más de brillo en el instrumental, aun que con la marca de la casa, de seguir siendo una apisonadora que hará retumbar todas las paredes de tu casa.

Pero si hay que quitarse el sombrero en alguna parte, eso sería en el cierre con la mastodontica "Clear light of..." con sus casi once minutos, que por lo menos a mi se me pasan volando, y donde se puede ver un poco la mezcla de todo lo que nos ofrecen y saben hacer estos galeses. 

Que el Sludge corra por las venas y nos sigan saliendo grupazos con discos así. Muy recomendados y a la espera de que nos vuelvan a sorprender.



Autor reseña: Jorge Bielba.

martes, 21 de abril de 2015

Ommium Gatherum- New World Shadows (Melodic Death/ Progressive)- 2011

Ommium Gatherum, son unos currantes como la copa de un pino. Un grupo finlandés, ¿de donde si no?, que por desgracia no goza de toda la popularidad que se merece y que tienen otras bandas bastante cercanas a ellos. Pero ellos no paran de demostrar todo su talento en cada disco, y es que no hay uno malo, aun que yo me decante por este "New World Shadows", cualquiera me vale, para hablar de este grupazo, que se puso como meta seguir reinventando un estilo tan explotado como el Melodic Death, y decir al mundo que no está muerto, y es que su sonido es un batiburrillo de sonidos, melodías y estructuras un tanto complejas aveces, de las que es difícil no hacerse adicto, para los que somos amantes del género.


Y es que solo con el recibimiento de"Everfields", el tema que abre el disco, vamos a ver la filosofía que tienen estos finlandeses, un tema largo de 9 minutos, por donde los cambios durante la canción son llamativos, donde el brillo de esas guitarras adorna todo, mientras esa voz tan grave y gutural que me absorbe desde el primer momento en el que hace acto de presencia, también mentar esa genial batería en esta canción y todo el disco.

La siguiente "Ego", más directa, con un estribillo con esas coros rudos y unas melodías de las cuerdas muy pegadizas con las que te es fácil transportarte a este "nuevo mundo", no se vosotros, pero yo no puedo parar de moverme. la siguiente canción, que da nombre al disco "New World Shadows", donde el riff machacón marca el camino, y donde esa voz intimida con ese rugido, que estalla en ese estribillo donde todo los instrumentos se elevan y se entienden a la perfección. Gran juego con las guitarras, demostrando porque es tan grande el Melodic Death, un rastro de luz con las voces limpias al final del tema, que dan un punto más sentimental entre tanta sombra metalizada.

Y es que todo lo que hay en disco merece la pena escucharlo, solo con el inicio del zumbido de las cuerdas de"Soul Journeys", a estas alturas del disco, ya tenemos bien claro los galones y el sonido que nos proponen Ommium Gatherum y su mezcla de un sin fin de melodías y contundencia y la importancia de su instrumental que se va trasnformando y evolucionando a la vez que pasan los segundos de las canciones. Un sonido más clásico incluso con algún aroma rockero en los primeros compases de "Nova Flame", para acabar un torbellino de furia y guitarreos fríos. Sin duda, lo que más me gusta de ellos, es la facilidad que tienen de explotar en algún punto de cada canción y elevar el sonido donde todo se junta como un mecanismo.

Ahora nos acercaríamos a la parte más progressive del disco, con uno de mis canciones preferidas del trabajo para darme la razón, la genial "An Infinite Mind" donde sus guitarras demuestran toda su calidad, una voz un poco menos agresiva, o lo que se puede con semejante gutural y donde todo es más pausado y atmosférico. ¿Que remedio dejarse rodear por esta música?. Seguido de un buen corte instrumental "Watcher Of The Skies" con partes más acústicas y cerrando de una forma más suave y delicada. Para que el golpe de "The Distance" sea más contundente y claro, vuelve el ritmo más machacón y toda la garra de esa poderosa voz, y la formula del éxito que tienen estos finlandeses bien estudiada.

 Pero aun podíamos esperar algo aun mejor para cerrar un discazo así, otro tema largo con sus 9 minutos tal cual empezamos, "Deep Cold", un viaje a golpe de baqueta, donde las partes más suavecitas protagonizadas por el piano se entrelazan con algún "rompecuellos", donde vuelven a aparecer esos coros limpios que elevan la canción otra vez y del que a medida que se acerca el final todo se hace más symphonico y amplio con una genial melodía, con la que dejarnos un buen sabor de boca y unas ganas de ponerse el disco otra vez.

Genial disco, genial grupo, genial país para el metal y la música, y hasta los que no tienen la popularidad de todo el mundo, te dejan joyitas tan increíbles como este "New World Shadows", vale mucho la pena escuchar sus discos y este aun más. Avisado quedas.


Autor reseña: Jorge Bielba.



domingo, 1 de marzo de 2015

Birth Control- Operation (Rock/ Rock Progressive/ Krautrock)- 1971

Lo primero que hice nada más ver esta portada fue preguntarme qué demonios era semejante mierda. Arrastrado por la curiosidad y esperanza de que detrás de tal esperpento hubiera algún que otro tema que sonara medianamente bien, me aventuré a escucharlo, y hubo mucha suerte.


Birth Control se formaron en Berlín en el '66, sumergidos en la escena del Rock Alemán, más conocida como Krautrock (traducción literal: Rock Repollo). El Krautrock, cuyos representantes más conocidos fueron, entre otros, Tangerine Dream, Faust o Kraftwerk, se caracterizó por lanzarse, partiendo del Rock Progresivo, a la experimentación, aventurándose por los caminos de las nuevas tecnologías. No fue el caso de esta banda, que se mostró más reacia a seguir la corriente general de Alemania y, sin embargo, más favorable a emular lo que nacía en Inglaterra. Fueron influenciados esencialmente por bandas tales como Ten Years After, The Doors, The Jimi Hendrix Experience o Procol Harum.

El nombre, Birth Control, fue reacción a unas declaraciones que el delegado sindical de Dios en la tierra coetáneo (Pablo VI), realizó sobre los métodos anticonceptivos. Todas sus portadas se caracterizaron por ser desafiantes, rayando, como en esta que os traigo, lo desagradable. Unas veces estuvieron relacionadas con la natalidad y otras con cosas que váyase a saber usted qué demonios eran, pero igualmente feas. El estilo de Birth Control es cuanto menos curioso: cada canción se encuentra en una onda musical distinta, cuyas influencias son fácilmente distinguibles, con la peculiaridad de su duración, habitualmente más larga que lo habitual en los grupos en quienes se inspiran. 

“Operation” fue el segundo trabajo de estos alemanes, publicado en 1971 y compuesto por seis temas. Es difícil encontrar información de esta banda, y aún más de este álbum, así que es realmente poco lo que se puede comentar tanto de su recepción, como de la producción o similares. Lo que sí puedo afirmar es que se ha convertido en cierto modo en una rareza. El LP original no baja de los 50 napoleones, y las reediciones que se han hecho han sido muy contadas, la mayoría de ellas en suelo germánico, por lo que cabe deducir que el grupo, tanto en su período de máximo esplendor, como posteriormente, no fue demasiado apreciado en el resto del continente (¿Sería por sus portadas? De ser así, se lo merecían).

El disco se inicia con “Stop Little Lady”, tema de siete minutos que, si bien comienza con algo que podría recordar al progresivo, no tiene nada que ver en cuanto avanza un poco, convirtiéndose el estilo del corte en algo muy próximo a una mezcla entre The Doors y Ten Years After. A estos segundos en especial, cuando sobre el tercer minuto, deciden apartarse de toda línea vocal y se lanzan a una pegadiza base instrumental, al tiempo que organillo Hammond y guitarra realizan unos sencillos pero muy melódicos solos que nos transportan al rock setentero más pureta.

En el segundo tema, “Just Before The Sun Will Rise”, no es difícil darse cuenta de como bebieron de The Doors. En él se encuentra el mismo estilo pausado, de ritmos bien marcados, línea vocal grave con ligera reverberación y tintes psicodélicos que caracterizó a la banda de Morrison.

El álbum se cierra con un tema, de once minutos de duración, ya muchísimo más próximo al Rock Progresivo que el resto de cortes, eminentemente sinfónico, de inspiración clásica, en el que el cantante opta por aproximarse más al registro vocal del vocalista de Procol Harum que a cualquier otro. La pieza cuenta con arreglos orquestales, e incluso con la curiosa aportación de un clavicordio en concretos y no muy largos fraseos, los cuales son acometidos con inspiración barroca.

Es este un disco del que todo aficionado al rock de principios de los setenta podrá sacar el máximo jugo y disfrutar del primer al último tema, si no se deja espantar por la portada.


Autor reseña: Alejandro Molina.