miércoles, 12 de noviembre de 2014

Man Must Die- Piace Was Never an Option (Technical Death Metal)- 2013

Lo de estos escoceses no tiene nombre, ni limite. Cuarto disco de estudio y cuarto pepinazo, con el que más de uno se echa las manos a la cabeza, de que no estén en las primeras filas, ni se acercan. "Piace Was Never an Option", con su genial portada, es la mezcla perfecta para mi gusto entre la tralla y brutalidad (que son muy burros estos escoceses), las melodías, haciendo que las canciones te lleguen mucho más, pero sin pasar a la pomposidad que vemos en muchos otros discos, y por supuesto, la técnica, desplegando unos riffs, solos, juego de melodías y cambios, mezclando mil influencias, estilos y todo medido con matemáticas a la perfección. ¿Buena presentación,no?.


Sin más miramientos te sacan una serie de temazo tras temazo, cada cual más bestia que el anterior. Donde el freno y el aburrimiento, son palabras que no existen en el mundo de "Man Must Die". Lo que más me ha enganchado siempre de ellos, es su mezcla tan popurrí y tan bien relacionada de estilos, ya que en 5 minutos, puedes encontrate riff machacones, cambios a otros más de los inicios de la escuela Sueca, voces desgarradoras, algún pasaje puro de Black clásico, estribillos potentes, melodías pegadizas, varios solos de guitarra, un poco de instrumentación más pausada que bien firmaría algún grupo de progressive y vuelta a empezar a la tralla. Así, sin despeinarse. Sino escuchar las maravillas como "Sectarian" o "Hiding in Plain Sight". Aun que estas no son las únicas excepciones del disco.

Y es que es difícil elegir algo que destacar, entre tantos detalles que hay en estos 54 minutos, "The Hell I Fear" y su mortífero ritmo inicial, el doble pedal que despliegan en esta canción, es de admiración. El solo más clásico de "The Patriot" entre tanto riff asesino. "The Price You Pay", mucho más melódica, con los juegos de guitarra y algún instante, de protagonismo del bajo. Sin duda, intensa.

Me gusta la pequeña instrumental acústica "Dissolution" que le da un poco de brillo al disco, y su continuación, "Absence Makes the Hate Grow Strong", uno de los temas más duros y pesados, imaginaros. Aun que la guinda del pastel, llega cerca del final, con "Abuser Friendly" donde participa, el señor Max Cavalera, que se le ve en plena forma, como en sus mejores tiempos de Sepultura. Perfecta combinación de voces y tema super épico. "The Day I Died" con el tempo ya más pausado, a modo de despedida y cierre de este disco.

Si no los conoces, y te gustan las experiencias fuertes, ya estas tardando en ponértelo. Si te gustan las cosas más tranquilitas, mejor otro día con otro disco. Increíble, e imposible prestar atención de todos los juegos y matices que despliegan a lo largo de las canciones. Así que perfecto para disfrutar más de una vez. ¿Se darán más a conocer en el panorama, con este trabajazo?.


Autor reseña: Jorge Bielba.






martes, 11 de noviembre de 2014

Supertramp – Supertramp (Progressive Rock) –1970


Si pensamos en grupos clásicos de rock, especialmente de los 70 y 80, Supertramp es, sin duda, uno de los más conocidos. Ya sea por “Dreamer”, “It’s Raining Again” o “The Logical Song”, entre muchas otras, Supertramp ha sido (y es) un grupo muy influyente. Su mezcla de rock clásico y estructuras progresivas, con un toque más accesible y luminoso que otros grupos similares, hacen de Supertramp uno de los grupos más conocidos y queridos dentro del panorama rockero.

Sin embargo, precisamente la grandeza y éxito de muchos de sus discos ha eclipsado a otros más discretos. Este es el caso de Supertramp, primer y homónimo disco del grupo: el gran desconocido. Y no es que sea más flojo que sus sucesoreso se le noten más costuras. El hecho es que este trabajo es bastante diferente de los siguientes, pues aquí encontramos un disco muy progresivo y oscuro, digno de Pink Floyd o King Crimson. Es comprensible que, dada la mayor comerciabilidad de su etapa de oro, este disco fuera considerado como un experimento fallido, una probatura en busca de un sonido contundente, o ambas cosas a la vez.



El disco empieza con una versión reducida de “Surely”, una balada de guitarra de poco más de medio minuto de duración con la suave y dulce voz de Roger Hodgson. Sin embargo, la recordaremos más tarde, pues la última canción del disco es la versión completa, que da un final épico y alegre a esta experiencia sonora. Tras la primera versión, nos metemos de lleno con “It’s a Long Road” y “And I Am Not Like Other Birds of Prey”, dos cortes de rock clásico que bien podrían estar incluidos en Crime of the Century sin distinguirse del resto, de no ser porque contienen estructuras más complejas y un sonido más serio. 

Especial mención merece “Words Unspoken”, cuya letra es todo un poema que, aderezada con la cadencia hipnótica marcada por la batería, te transporta a otro mundo. Sensacional el arreglo de guitarra que ayuda aún más a perderse entre las palabras nunca pronunciadas.

“Maybe I’m Beggar” es una canción puramente progresiva cuyo resultado es tan bueno que, de pertenecer a otro grupo,bien podría haber sido todo un clásico. Empieza tranquila, prácticamente a capella, y poco a poco va aumentando el ritmo a medida que se unen más instrumentos. Finalmente, con el solo de guitarra, los ánimos acaban de encenderse y llega el desenfreno con el juego entre el sintetizador y la guitarra. En “Nothing to Show” encontramos la canción más hard rockera del disco, con un ritmo y una fuerza implacables que desde el principio te hacen mover el esqueleto.

Y así llegamos a la joya de la corona, para mí, personalmente, la mejor canción del disco: “Try Again”. Sus doce minutos de duración son una montaña rusa de emociones, con cambios suaves y bruscos, si no desconcertantes. Se inicia con el sonido misterioso de un flageolet (similar a la flauta travesera) apoyada por el sintetizador y una voz, suave y casi susurrante, que sigue la línea melódica. Tras el estribillo, un golpe de autoridad de guitarra y batería muestran la potencia latente de la canción. Algo se está cociendo por dentro. Cuando vuelve el estribillo, más animado, no hay duda de que estallará un vendaval de rock duro y frenético. Gatillazo. Eso es lo que sucede cuando, contra todo pronóstico, sólo se escucha a la guitarra frenándonos en seco. Pero merece la pena. Y es que la parte instrumental que sigue a este coitus interruptus es la definición perfecta de música progresiva: no encontraremos lo mejor en técnica o complejidad, pero la progresión de intensidad de 0 a 100 es tan perfecta que quitar una sola nota dañaría considerablemente todo el conjunto. Nunca mejor dicho, el conjunto es mucho más que la suma de las partes. Cual veneno entra por los oídos y, sin que te des cuenta, se extiende por todo tu cuerpo y te obliga a moverte de forma involuntaria, en sacudidas de locura desatada, justo lo que necesitábamos. Tras el clímax vuelve una cierta calma y vuelve el estribillo, que vuelve a animarse. Y de pronto, silencio absoluto. Estupor absoluto hasta que se oye un conjunto de sonidos inconexos como de pruebas de sonido antes de un ensayo. Finalmente conectan las ideas, se vuelve a animar la canción, y por fin, el estribillo desata toda la fuerza esperada y finalmente anuncia el final de este viaje musical inolvidable.

A cada personale gustará más o menos este disco, pero es innegablela calidad que desprende, especialmente si consideramos que se trata de su primer disco. Cualquier grupo de este estilo firmaría estrenarse de esta forma. No me extrañaría que fuera uno de los discos más infravalorados de la historia, pues ha sido completamente eclipsado por todo el éxito posterior del grupo. Permitidme que os recomiende tomar quince minutos de vuestro tiempo y lo empleéis en disfrutar de “Try Again” en todo su esplendor. Dedicad doce de ellos a la canción en sí, cerrad los ojos, dejaos llevar por ella y, por favor, no tengáis prisa, no miréis el reloj y estropeéis su magia.Ya emplearéis los tres minutos sobrantes en recuperaros de tal viaje astral y reflexionaréis qué os ha pasado. Y si no funciona, volvedlo a intentar…



Autor reseña: Pau Edo Ferrando.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Clutch- Earth Rocker (Hard Rock/ Stoner Rock)- 2013

Con 20 años a sus espaldas, los americanos "Clutch" y su Stoner adictivo, del que mola, del de malotes, nos sacaron su décimo álbum, y mejor nombre no le pudieron poner, "Earth Rocker" y eso es lo que quieren. Así que ya sabes lo que toca, alegrarse el día, ponerse la música bien alta y acompañarles en este viaje, si es posible junto al rugir de tu motocicleta. ¡Rock and Roll!


Y apretamos bien el acelerador, con la canción que le da nombre al disco, "Earth Rocker", potente, con un estribillo brutal que nos activa, nos mueve y el rock circula por nuestras venas. Pero esto es solo el comienzo, con la siguiente, "Crucial velocity" ya si que lo tienes que dar todo, donde seguimos acelerando con ese riff afilado y contundente. Y para terminar ya el comienzo de este discazo, "Mr. Freedom" con su groove aplastante que nuestro cuerpo pedía, para poder llegar al éxtasis, un sonido muy compacto, y que seguro que te atrapa a ritmo de guitarreos, carne de directo.

"D.C. Sound Attack", una de mis preferidas y imprescindible del disco, un gran tema de Blues Rock, con una armónica genial, y en la que solo piensas, ¿porque se hace tan poca música así? Como diría Otto: ¡Viva Led Zeppelin!. Hay tiempo para baladas como "Gone Cold" donde las revoluciones bajan, pero no la calidad. Donde coger aire con canciones así, donde una voz aterciopelada nos calienta en la fría noche se agradece. "Unto the Breach", una descarga de garra, canción directa a la yugular, donde una cerveza en la mano acabaría cayéndose seguro. Es que no puedes perderte mil detalles que te guarda el disco, como fuerza las cuerdas vocales en "The Face". O el manejo de las vaquetas en "Book, Saddle, And Go" posiblemente donde mejor suenan en conjunto, lo que tiene la experiencia y la gran cantidad de rodaje.

Ponte "Earth Rocker" ahora mismo, sin excusas, que mejor forma de animarse un día, ¡que a base de Hard Rock! Perfecta, para petarlo en un bar lleno de amigos o solo en tu casa. Clutch nos regala otro pepinazo como siempre.

                                                                 
                                    
                                        


Autor reseña: Jorge Bielba.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Watain- Lawless Darkness (Black Metal)-2010

Sinceramente, no me considero un gran conocedor de Black metal, pero aun así, de vez en cuando me adentro en su densa oscuridad y me muevo entre sus pilares clásicos. Y la mayoría de veces, siempre acabo sumergido en el mundo tenebroso de "Watain" y sobretodo en este disco. "Lawless Darkness" es un cántico a todo el mundo Black y su filosofía, creencias y deidades. Lleno de furia y odio, y a la vez, belleza...


La verdad es que una propuesta de 70 minutos, muchas veces asusta, porque es fácil caer en la monotonía y que acabe aburriendo el disco. Pero no es el caso de los suecos en este álbum, ya que como se ve en la portada, una vez eres atrapado por el agujero negro y te transportas a su mundo paralelo de oscuridad, ya no necesitas salir. Cada canción tiene su toque diferente, y atrayente que hace que se te pase pase el tiempo volando.

En el disco entras de cabeza, si o si. Sin intros ni nada, tralla ya desde el principio en "Death's Cold Dark" y es literalmente como el título te indica, una muerte fría, donde todos los instrumentos despliegan sus artimañas, se ve muy bien el gran entendimiento entre la guitarra y la batería.

Uno de los momentos álgidos del disco, es "Reaping Death" una estampida de técnica, y gritos que te erizaran la piel, cual grito de guerra, donde las melodías y la velocidad van cogidas de la mano. "Four Thrones" y "Wolves Curse" son dos temas, con una estructura de Black clásico, riff potente y veloz, una batería atronando todo a su alrededor, coros que juegan con la voz. Tengo entendido, que "Watain" debe ser un mismísimo ritual satánico en sus directos.

Uno de los detalles que más me gusta del disco, es que la canción que le da nombre al álbum "Lawless Darkness", es un instrumental de 6 minutos, donde se ve delicadeza en sus melodías, una belleza acústica y brillante. Un gran solo de guitarra, que me transmite como una leve luz entre tanta oscuridad. "Total Funeral" es otra obra que no te puedes perder, Blach and Roll, como si "Motohead" en versión Blacker compusieran una canción, me encanta. Pero lo genial, es que lo mejor se lo dejan para el final, la última canción, "Waters of Ain", una odisea de 14 minutos, sin limites, su poder fluye por donde quiere. Donde los cambios de ritmo, y las atmósferas se van sucediendo, cerrando con el mejor trabajo de guitarras de todo el disco, 4 minutos donde el juego con las cuerdas, es perfecto. ¡Que manera de acabar!

Estoy seguro que a todos los seguidores del Black, apreciaran esta obra, y los que no lo sean, sin duda es una gran oportunidad para adentrarse en estos fríos y densos mundos. Totalmente recomendado.


Autor reseña: Jorge Bielba.


viernes, 7 de noviembre de 2014

Be'lakor- Of Breath and Bone (Death Melodic)- 2012

Normalmente asumimos el sonido del MeloDeath como un sonido europeo, y más concretamente de Finlandia o Suecia. Pero en cada regla siempre tiene que haber una excepción, y ahí entra "Be'lakor", un grupo Australiano (hacen más cosas que Hard Rock), con muchas influencias del sonido de Gotemburg de los inicios, pero con sus detalles personales y la receta de como sacar discazo tras discazo.


"Of Breath and Bone", es su tercer disco de estudio y el primero de ellos que llego a mis manos, o mejor dicho a mis oídos en el 2012, y me pareció sin duda uno de los mejores álbum del año. Canciones muy pegadizas con melodías, estribillos y riffs que aun tendrás bien metidas en la cabeza una semana después de haber escuchado el álbum. Si a esto le sumamos toda la tralla que le meten, estos adoradores del príncipe demonio de Warhammer (también se llama Be'lakor, de algún sitio habrán sacado el nombre,¿no?) hace que deban tener un pedazo de directo, que sin duda no me importaría vivir.

Solo con escuchar el tema inicial, "Abeyance" vemos toda la intensidad y las melodías que imparten en sus canciones, con una voz gutural muy bien trabajado y riffs que machacan todo el tema, mientras los pianos (de las mejores partes cuando aparecen) y las guitarras juegan. Cambios de ritmo muy acertados, de la calma a la pura velocidad por ejemplo en " Remmants". Y es que los australianos, saben muy bien como hacer las cosas, divertirnos y alucinarnos, haciendo que temas de nueve minutos como "In Parting" y "The Dream and the Waking" dos joyas, que se nos pases volando sin darnos cuenta. Me encanta los pasajes acústicos con los que de repente despliegan toda la artillería, vuelvo a decir, que me encanta el trabajo de los pianos y el toque delicado que ponen, por ejemplo en el final de The Dream and the Waking.

Así que buen disco, emotivo, vibrante con el que pasar un buen rato, no tienen un sonido innovador, pero si un muy buen trabajo que les hace destacar en un estilo donde hay mil grupos que intentan aspirar a los reyes del Death melodico. Y ellos no van por mal camino para estar en las primeras filas, sin duda.


Autor reseña: Jorge Bielba.
 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Mike Oldfield- Ommadawn- (Folklore/ Rock)- 1975

Yo creo que no se puede pedir más, Mike Oldfiled en estado puro y en estado de gracia, pues este "Ommadawn" está más cerca de la magia que de la música. Van pasando las décadas y sigue siendo la misma maravilla que no pasa de moda. ¿Que no lo has escuchado nunca? Pues te aseguro que te atrapará e hipnotizara desde el primer instante que comience a sonar; ya te digo, es Magia.


Puede que sea uno de los discos a los que más cariño le tengo, ya que me lo ponían mis padres desde pequeño, incluso desde el embarazo. Pues así he salido yo. Y que aun me quede embobado escuchándolo.

Bueno, todos conocemos el nombre de Mike Oldfield, sin duda uno de los grandes compositores de la épocas modernas. Pero no se sabia mucho más de él, aparte de que hacia música como nadie. Una persona, que evitaba la prensa y la gente, que prefería aislarse del mundo, rodeándose de naturaleza y cosas sencillas, y de ahí salio esta obra, en donde nos mostraba su cara (muy Jesucristo) en la portada. Una obra donde con su música tan propia y característica, junto todas las influencias folklóricas, sobretodo celtas, aun que también podemos ver instrumentos y pasajes propios africanos. Dicen, que borro un montón de material grabado, porque no quedaba totalmente satisfecho. Ni me imagino lo que nos hemos perdido.

Pero el resultado fue perfecto, y es que solo con las dos primeras pistas, "Ommadawn Part I" y "Ommadawn Part II", podemos echarnos las manos a la cabeza. Nada más suenan las primeras notas, se me pone la piel de gallina, y sigo en mi cabeza esas melodías y es que son dos canciones de 19 minutos, donde todo es perfecto e inmejorable, alegría, felicidad, suspense, melancolía, añoranza, emotividad, calma, mil sensaciones que nos vendrán y nos rodearan. Donde nos imaginaremos por prados verdes, pues este es el color del disco, un sol radiante, un cielo azul, el olor de un queso fuerte, una fiesta en mitad de un prado, donde solo hay colores y niños sonriendo. Donde la música se hace arte. Los mil instrumentos suenan y se combinan, instrumentos de viento, de cuerda, coros, y unos pasajes de guitarra que sin duda son de lo mejor de la carrera de Mike Oldfield. No os cuento lo que os encontrareis, eso os lo dejo a vosotros.

Perderos en este disco una y mil veces, por favor, porque merece muchísimo la pena. Puede que sea de los discos que más veces he escuchado en mi vida, y nunca jamas me he cansado ni un solo instante, siempre es el volver a empezar, e incluso mejor sabiéndose el camino por donde nos llevara la música.


Autor reseña: Jorge Bielba