miércoles, 29 de abril de 2015

Hark- Crystalline (Sludge/ Doom/ progressive)- 2014

Se que no puedo evitarlo, pero es que la ola de nuevos grupos que se añaden al movimiento del distorsionado Sludge, y que si ya lo mezclan con diferentes estilos como el arollante Doom o el stoner, intentando seguir la estela de esos grupos que abanderan esta corriente como mis queridos Mastodon o High on Fire, me encanta. Aunque si a alguien me tienen que recordar estos Hark son a esos Baroness de sus primeros discos que tanto he mamado. Buen álbum debut de unos músicos salidos de las extrañas tierras para este tipo de sonidos como es Gales. Con ya experiencia en la industria musical a las espaldas y con la que han sabido rodearse más que bien para una gran producción en este disco.


No puedo empezar sin dejar de comentar la portada del disco, que ya me incitó a devorar el disco desde el primer momento, y que me da otro argumento para destacar el parecido con Baroness, ya que la portada también ha sido creada por el propio cantante de los galeses.

"Palendromeda" empieza a sonar, y nos queda claro que el desfile de riffs densos y que nos dejen sin aliento van a ser la tónica habitual dentro del plástico. Buen tema para abrir el disco, donde ya esa voz desde el estomago sale a pasear y con toda su rabia y sentimiento me deja con muchas ganas de descubir el resto. Una de las mejores cosas es que las canciones no están todas cortadas por el mismo patrón, con lo que nos dejan ver diferentes influencias y estilos, aun que todas tengan la misma idea de crear atmósferas densas. Así nos encontramos cortes más propios del Doom como "Sins On Sleeves" uno de los temas que más me han gustado, donde solo puedes intentar aguantar los duros golpes del instrumental durante los siete minutos que duran, y donde destaca ese bajo brutal.

Nos encontramos también con "Mythopoia" canción que ya había sido presentada dos años antes de este disco, más marcada y accesible donde la batería es una pura tormenta sin control. Aun que para frenético y diferenciada del resto de canciones estaría la genial "Breathe and Run" con unas guitarras con aroma de rock en ciertas partes. Tal vez una canción más arriesgada con más toques de pogressive sería "All Wretch No Vomit" donde se ve un poco más de brillo en el instrumental, aun que con la marca de la casa, de seguir siendo una apisonadora que hará retumbar todas las paredes de tu casa.

Pero si hay que quitarse el sombrero en alguna parte, eso sería en el cierre con la mastodontica "Clear light of..." con sus casi once minutos, que por lo menos a mi se me pasan volando, y donde se puede ver un poco la mezcla de todo lo que nos ofrecen y saben hacer estos galeses. 

Que el Sludge corra por las venas y nos sigan saliendo grupazos con discos así. Muy recomendados y a la espera de que nos vuelvan a sorprender.



Autor reseña: Jorge Bielba.

martes, 21 de abril de 2015

Ommium Gatherum- New World Shadows (Melodic Death/ Progressive)- 2011

Ommium Gatherum, son unos currantes como la copa de un pino. Un grupo finlandés, ¿de donde si no?, que por desgracia no goza de toda la popularidad que se merece y que tienen otras bandas bastante cercanas a ellos. Pero ellos no paran de demostrar todo su talento en cada disco, y es que no hay uno malo, aun que yo me decante por este "New World Shadows", cualquiera me vale, para hablar de este grupazo, que se puso como meta seguir reinventando un estilo tan explotado como el Melodic Death, y decir al mundo que no está muerto, y es que su sonido es un batiburrillo de sonidos, melodías y estructuras un tanto complejas aveces, de las que es difícil no hacerse adicto, para los que somos amantes del género.


Y es que solo con el recibimiento de"Everfields", el tema que abre el disco, vamos a ver la filosofía que tienen estos finlandeses, un tema largo de 9 minutos, por donde los cambios durante la canción son llamativos, donde el brillo de esas guitarras adorna todo, mientras esa voz tan grave y gutural que me absorbe desde el primer momento en el que hace acto de presencia, también mentar esa genial batería en esta canción y todo el disco.

La siguiente "Ego", más directa, con un estribillo con esas coros rudos y unas melodías de las cuerdas muy pegadizas con las que te es fácil transportarte a este "nuevo mundo", no se vosotros, pero yo no puedo parar de moverme. la siguiente canción, que da nombre al disco "New World Shadows", donde el riff machacón marca el camino, y donde esa voz intimida con ese rugido, que estalla en ese estribillo donde todo los instrumentos se elevan y se entienden a la perfección. Gran juego con las guitarras, demostrando porque es tan grande el Melodic Death, un rastro de luz con las voces limpias al final del tema, que dan un punto más sentimental entre tanta sombra metalizada.

Y es que todo lo que hay en disco merece la pena escucharlo, solo con el inicio del zumbido de las cuerdas de"Soul Journeys", a estas alturas del disco, ya tenemos bien claro los galones y el sonido que nos proponen Ommium Gatherum y su mezcla de un sin fin de melodías y contundencia y la importancia de su instrumental que se va trasnformando y evolucionando a la vez que pasan los segundos de las canciones. Un sonido más clásico incluso con algún aroma rockero en los primeros compases de "Nova Flame", para acabar un torbellino de furia y guitarreos fríos. Sin duda, lo que más me gusta de ellos, es la facilidad que tienen de explotar en algún punto de cada canción y elevar el sonido donde todo se junta como un mecanismo.

Ahora nos acercaríamos a la parte más progressive del disco, con uno de mis canciones preferidas del trabajo para darme la razón, la genial "An Infinite Mind" donde sus guitarras demuestran toda su calidad, una voz un poco menos agresiva, o lo que se puede con semejante gutural y donde todo es más pausado y atmosférico. ¿Que remedio dejarse rodear por esta música?. Seguido de un buen corte instrumental "Watcher Of The Skies" con partes más acústicas y cerrando de una forma más suave y delicada. Para que el golpe de "The Distance" sea más contundente y claro, vuelve el ritmo más machacón y toda la garra de esa poderosa voz, y la formula del éxito que tienen estos finlandeses bien estudiada.

 Pero aun podíamos esperar algo aun mejor para cerrar un discazo así, otro tema largo con sus 9 minutos tal cual empezamos, "Deep Cold", un viaje a golpe de baqueta, donde las partes más suavecitas protagonizadas por el piano se entrelazan con algún "rompecuellos", donde vuelven a aparecer esos coros limpios que elevan la canción otra vez y del que a medida que se acerca el final todo se hace más symphonico y amplio con una genial melodía, con la que dejarnos un buen sabor de boca y unas ganas de ponerse el disco otra vez.

Genial disco, genial grupo, genial país para el metal y la música, y hasta los que no tienen la popularidad de todo el mundo, te dejan joyitas tan increíbles como este "New World Shadows", vale mucho la pena escuchar sus discos y este aun más. Avisado quedas.


Autor reseña: Jorge Bielba.



domingo, 1 de marzo de 2015

Birth Control- Operation (Rock/ Rock Progressive/ Krautrock)- 1971

Lo primero que hice nada más ver esta portada fue preguntarme qué demonios era semejante mierda. Arrastrado por la curiosidad y esperanza de que detrás de tal esperpento hubiera algún que otro tema que sonara medianamente bien, me aventuré a escucharlo, y hubo mucha suerte.


Birth Control se formaron en Berlín en el '66, sumergidos en la escena del Rock Alemán, más conocida como Krautrock (traducción literal: Rock Repollo). El Krautrock, cuyos representantes más conocidos fueron, entre otros, Tangerine Dream, Faust o Kraftwerk, se caracterizó por lanzarse, partiendo del Rock Progresivo, a la experimentación, aventurándose por los caminos de las nuevas tecnologías. No fue el caso de esta banda, que se mostró más reacia a seguir la corriente general de Alemania y, sin embargo, más favorable a emular lo que nacía en Inglaterra. Fueron influenciados esencialmente por bandas tales como Ten Years After, The Doors, The Jimi Hendrix Experience o Procol Harum.

El nombre, Birth Control, fue reacción a unas declaraciones que el delegado sindical de Dios en la tierra coetáneo (Pablo VI), realizó sobre los métodos anticonceptivos. Todas sus portadas se caracterizaron por ser desafiantes, rayando, como en esta que os traigo, lo desagradable. Unas veces estuvieron relacionadas con la natalidad y otras con cosas que váyase a saber usted qué demonios eran, pero igualmente feas. El estilo de Birth Control es cuanto menos curioso: cada canción se encuentra en una onda musical distinta, cuyas influencias son fácilmente distinguibles, con la peculiaridad de su duración, habitualmente más larga que lo habitual en los grupos en quienes se inspiran. 

“Operation” fue el segundo trabajo de estos alemanes, publicado en 1971 y compuesto por seis temas. Es difícil encontrar información de esta banda, y aún más de este álbum, así que es realmente poco lo que se puede comentar tanto de su recepción, como de la producción o similares. Lo que sí puedo afirmar es que se ha convertido en cierto modo en una rareza. El LP original no baja de los 50 napoleones, y las reediciones que se han hecho han sido muy contadas, la mayoría de ellas en suelo germánico, por lo que cabe deducir que el grupo, tanto en su período de máximo esplendor, como posteriormente, no fue demasiado apreciado en el resto del continente (¿Sería por sus portadas? De ser así, se lo merecían).

El disco se inicia con “Stop Little Lady”, tema de siete minutos que, si bien comienza con algo que podría recordar al progresivo, no tiene nada que ver en cuanto avanza un poco, convirtiéndose el estilo del corte en algo muy próximo a una mezcla entre The Doors y Ten Years After. A estos segundos en especial, cuando sobre el tercer minuto, deciden apartarse de toda línea vocal y se lanzan a una pegadiza base instrumental, al tiempo que organillo Hammond y guitarra realizan unos sencillos pero muy melódicos solos que nos transportan al rock setentero más pureta.

En el segundo tema, “Just Before The Sun Will Rise”, no es difícil darse cuenta de como bebieron de The Doors. En él se encuentra el mismo estilo pausado, de ritmos bien marcados, línea vocal grave con ligera reverberación y tintes psicodélicos que caracterizó a la banda de Morrison.

El álbum se cierra con un tema, de once minutos de duración, ya muchísimo más próximo al Rock Progresivo que el resto de cortes, eminentemente sinfónico, de inspiración clásica, en el que el cantante opta por aproximarse más al registro vocal del vocalista de Procol Harum que a cualquier otro. La pieza cuenta con arreglos orquestales, e incluso con la curiosa aportación de un clavicordio en concretos y no muy largos fraseos, los cuales son acometidos con inspiración barroca.

Es este un disco del que todo aficionado al rock de principios de los setenta podrá sacar el máximo jugo y disfrutar del primer al último tema, si no se deja espantar por la portada.


Autor reseña: Alejandro Molina.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Seasick Steve -You Can't Teach an Old Dog New Tricks (Conutry/ Blues)- 2011


En esta reseña voy a salirme de la línea de álbumes que he estado trayendo hasta el momento, todos ellos incardinados en el Rock Progresivo o derivados, para apostar en esta ocasión por algo muchísimo más sencillo, sin conceptualismos, ni complejas composiciones instrumentales de músicos encerrados durante meses en estudio. Me voy ahora al otro extremo, a Seasick Steve, un blues-country-man norteamericano, al que meter más de tres o cuatro instrumentos en un tema le parece ya pasarse de instrumentos.


Seasick Steve (1941, Oakland, California), ha sido un músico más que tardío. Cuenta ahora con 74 años, y su álbum debut fue publicado hace 11 años, vamos, cuando ya arrastraba a las espaldas 63 años, que viene a ser la edad en la que muchos de los grandes músicos han optado por jubilarse. Sin embargo, a Steve, a pesar de su larga barba ya blanca y de una presunta alopecia oculta siempre bajo gorras viejas y deshilachadas, no parece que se le acaben las energías, y para comprobar esto no hay más que verle subido a un escenario.

Es un músico cuanto menos curioso. Su estética y modo de vivir es la típicamente redneck, de los norteamericanos del sur de EEUU. Acostumbra engalanarse con gastados petos de mecánico, y, cuando no, con pantalones vaqueros y camiseta blanca de tirantes (a la que solo le faltan las manchas de aceite). En la mayoría de sus fotos que no sean de directos, podréis verle acompañado siempre de oxidadas rancheras, tractores y Chevys que presumiblemente conduce. Y siempre presente la botella de Jack Daniels a la que se amorra como si no hubiera mañana. 

 
Pero, precisamente, una de las cosas que más le caracterizan, fuera de todas estas consideraciones, son sus instrumentos, los cuales acostumbra a fabricar él mismo, resultando cacharros con cuerdas que sorprendentemente suenan, y vaya como suenan. En la foto podéis ver un buen ejemplo de lo que os cuento: el palo medianamente gordo es la estructura principal del (llamémosle) banjo, que en su extremo inferior termina en una lata (¿de aceite de coche?); el cuerpo es una yanta, de un antiguo Terraplane Hudson, sobre la que está montada el fonocaptor; por último, las cuerdas, en el puente bajo, están enganchadas en una espumadera de cocina condenadamente oxidada. E insisto: suena.

El álbum por el que me he decidido es You Can't Teach an Old Dog New Tricks, de portada especialmente relacionada con el título. Ya os digo, la complejidad no es lo de Seasick Steve. Es su quinto álbum, publicado en 2011, lanzado en EEUU a cargo de la discográfica Third Man Records, que es el sello fundado por Jack White (el Eduardo Manostijeras de los White Stripes). Contiene doce temas, y el bajo corre a cuenta de John Paul Jones, el bajista de Led Zeppelin, con el que se realizó también la gira.

Previamente, ya había adelantado que Seasick Steve es un blues-country-man, pero no hay que esperar de este álbum ritmos pausados ni melancólicos, por regla general, si bien sí es cierto que no se resistió a incluir un par de temas en esta línea, tales como Treasures, Burnin' Up, o Whiskey Ballad (en el que aconseja que ante cualquier dificultad, copazo de whisky). Por lo demás, los temas cuentan con el increíble ritmo y pegadizos riffs de sus pseudo-banjos y guitarras. Ejemplo de esto son cortes como el que da nombre al álbum, You Can't Teach an Old Dog New Tricks, Back in the Doghouse o la genial Don't Know Why She Love Me But She Do, que opino que es uno de los temas estrellas del álbum, con tanto ritmo que resulta imposible no menear la cabeza nada más se escucha el principio del riff.

En definitiva, un álbum ideal para todos aquellos a los que les guste un blues mucho más rítmico de lo usual, y que además les produzca especial curiosidad este músico que aún tiene mucho que ofrecernos. 


Autor reseña: Alejandro Molina.

martes, 24 de febrero de 2015

Horn of The Rhino- Summoning Deliverance (Doom/Thrash)- 2014

Llevo tiempo ya queriendo hablar de bandas, de las que tendríamos que sentirnos orgullosos de que sean de nuestras fronteras y de las que casi desconocemos, que están ahí siempre trabajando para sacar lo mejor de nuestro metal. Y sin duda, cuando pienso en grupos así, me viene a la cabeza "Horn of The Rhino", con toda su mala leche y su tremendo potencial con el que disco tras disco, no paran de satisfacerme. Y es que estos tíos vienen a construir su dominio con discos como este.


Con claras muestras de su Doom metal en "Weight of Coronation", asfixiante, pesado y denso. O sonidos más extremos con el que nos dejo un gran sabor de boca en su anterior disco "Grengus", llegan en máxima forma a este 2014 con este "Summoding Deliverance" donde podemos ver una mezcla de sus influencias pasadas y nuevos caminos por los que adentrarse, a destacar para mí, la mejora y cuidado de esa voz limpia con la que muestra tantas emociones y poder.

Buenas canciones, de larga duración, donde la apisonadora instrumental va marcando el camino, lentamente (que esperas, es Doom) para que esa voz se mueva allá por donde quiera, claro ejemplo en "Onward Through Domination". Una de las cosas que más me ha sorprendido, es notar una clara influencia de unos monstruos como "High On Fire" de los cual me declaro fiel seguidor, por lo cual no me quejare en escuchar temas como "High Priest" o la tremenda y atronadora "Exvenhsench" ojo con los nombres, primer tema del disco después de la intro, y con las que el desgarro y la furia inicial, con esa batería marcando y destrozando todo lo que pilla, entre ellos nuestros cuellos.

Algo más rápido, más Thrash, pero con unas guitarras densas como no se podía esperar menos de ellos nos encontramos en "Their Tombs", dandole otra cara al trio Bilbaíno, faceta de la que pueden sacar mucho jugo, más agónica y directa. Hasta algún ramalazo Black, demostrando todo su poderío en "Grim Foreigners" dejándolos cada vez más inclasificables. Apocalíptico tema, pero que a la vez se me hace bastante accesible, que cosas anteriores que habiamos escuchando antes de ellos.

Pero por muy bien que suene su metal extremo y sus buenas dosis de tralla, a mí con lo que de verdad me acaban de atrapar, es con cortes como "An Excess of Faith" con la que cierran el disco, o "Deliverance Prayer", donde la voz limpia aparece, para que todas las luces la apunten y sea la clara protagonista, donde marcan la diferencia sobre el resto, donde con dos cojones te dejan con los ojos como platos. De lo mejor del disco.

Horn of The Rhino, sin duda hay que probar a escucharles, este o sus anteriores discos, porque a más de uno le dejará más que sorprendido. Denso, oscuro, dando caña hasta no poder más, sacando toda la rabia que no se puede contener. Imprescindibles.




Autor reseña: Jorge Bielba.

jueves, 12 de febrero de 2015

Behemoth- The satanist (Symphonic Black)- 2014

Ya tenia ganas de hablar sobre la última obra de "Behemoth", los polacos sacaron el año pasado un disco, que les volvía a reafirmarse como inagotables, siempre trabajando y saliendo victoriosos con sus propuestas. Un disco que les habrá dejado las mejores sensaciones casi de sus vidas, después de los duros cinco años que han pasado, con la enfermedad del señor Nergal, y de más problemas judiciales. Y es que este no es solo un disco de Black más, es un baile de intenciones entre llamas y oscuridad.


Una vuelta a un sonido más oscuro, más cargado, pomposo, donde todo está hecho a lo grande. Como abarcando más, y haciéndolo también más accesible para las personas que no están del todo acostumbrados a estos sonidos. Donde el descontrol y la ira, jugaran entre los cambios entre el Death y el Black, e incluso algún aire al buen Rock, pero siempre con la marca de la casa de estos polacos, y esa voz que erizaría la misma piel a Jesus en algunas partes del álbum. ¿Nos adentramos?.

Como nos tiene acostumbrados Nergal, el trabajo de sus letras es un trabajazo de información y cultura, centrada en el odio hacia la religión católica, bajo la que se crío en su Polonia natal. Son letras tan rebuscadas, que ni leyéndolas casi entiendes los significados que esconden. Un disco con una rosca de más, a los que muchos a lo mejor se les hará demasiado cargantes de simphonia y grandiosidad, aun que para nada me encuentro en ese sector. Y es que solo necesito el tema inicial "Blow Your Trumpets Gabriel" para poner toda mi atención a lo que va a venir. Donde ya se ve el estilo casi ritual, a la marcha sin prisa a la que va, para acabar desatando toda la furia que llevaba acumulanda.

Las canciones se van sucediendo, y platos fuertes van pasando, llenos de riffs atronadores y una batería desatada como se ve en "Furor Divinus" o "Messe Noire", pero es aquí donde me aparece una sorpresa que no me esperaba a priori, con ese solo de guitarra que cierra el tema, tan clásico, brillante y directo. Ni me imagino lo que tiene que ser vivir en el mogollón un tema como "Ora Pro Nobis Lucifer", más death y directa a la yugular.

Pero lo que más me atrapa del disco, es que cada vez los temas me parecen mejores, y es que los temas de la segunda parte son cada descarga cada cual mejor que la anterior. "Amen" y esas agonías que transmite, para abrir las puertas a "The Satanist", la que le da el nombre al trabajo, y que te hace entrar, con ese juego de platillos, y esas guitarras tan sujerentes, para que de la parte más oscura aparezca esa voz, ¡joder que voz! es que hace que todo esté a sus ordenes, todo trabaja y le envuelve. Increíble, y ya más la guitarra que viene luego, no puedo pedir nada más.

Pero esto no acaba aquí, aun estamos rodeados de tinieblas y la luz del final del túnel se va hacer esperar, pues aun quedan un par de rituales más que no hay que perderse, "In The Absence Ov Light" donde después de un inicio de tralla, aparece la calma, donde unas guitarras acusticas y un saxophone empiezan a fluir, en la oratoria de Nergal, y despues de la calma, ¡la tempestad!, donde Behemoth despliega una de sus partes más destructoras del disco. Con "O Father O Satan O Sun! llega el final, pero antes tenemos siete minutos por delante, donde los coros, la épica y el canto de gloria se verá mejor que nunca, menos tenso que el resto de temas, pero que te eleva, te deslumbra. Genial.

Un trabajo que ha costado sudar, lágrimas y sangre, esta última literalmente, ya que el artista de la portada uso un poco de la de Nergal. Uno de los mejores discos del 2014, una mezcla de intenciones, en los que Behemoth se centra menos en el Black teórico y disfruta más de lo que hace, de su música y que nos regala esta increíble obra.  



Autor reseña: Jorge Bielba.